lunes 28 de noviembre de 2011

ERMITAS DEL ALHAMA: LA MORA

Valdecastillo, el barranco de La Torre, el arroyo de Fuente Fría, La Mina, ¡la ermita de La Mora!... A nadie le puede caber duda de que, con estos topónimos, el barranco que nace en torno a El Castellar de Torretarrancho evoca ancestrales historias serranas que el tiempo se ha ocupado de desvanecer. En la memoria el viejo despoblado moderno (La Torre o Torretarrancho)... más allá sólo unos nombres fósiles, un puñado de ruinas y pedregales que empujan a soñar imaginando tiempos pasados y que a las ciencias humanas aportan un montón de pistas para indagar en el pasado serrano.


El barranco de La Torre que en torno a sus aguas arrastra todos estos nombres, es un afluente de la margen izquierda del río Mayor, a su vez subsidiario del Alhama. En su nacimiento un imponente poblado encastillado celtibérico que da nombre a buena parte de los topónimos, El Castellar de Torretarrancho. Aguas abajo, casi en el río Mayor, una nueva torre celtibérica, La Mina, según nos contó Julio Martínez así llamada por el enorme socavón central donde los cuentos locales hablan de míticos tesoros. Muy seguramente La Mina es un poblado subsidiario de El Castellar que protegía este acceso meridional que se escapaba a su control visual. Pasados los tiempos celtibéricos, abandonada y arruinada la torre de La Mina, se mantuvo ocupado el lugar, ahora en sus más benignas laderas meridionales y orientales: algunos fragmentos de vajilla romana de mesa y los más abundantes trozos de ollitas medievales lo confirman... El lugar debió estar vivo hasta época moderna... corrales, restos de una vivienda junto a la torre, una poza reciente en el arroyo, seguramente para regadío, y lo que a partir de aquí nos va a centrar, la vieja iglesia del despoblado, la hoy llamada ermita de La Mora.



Se llega a la ermita por una pista de parcelaria que sale de Fuentes de Magaña, aunque para el que guste andar y tenga tiempo recomendamos hacer una ruta de senderismo local, un pequeño recorrido llamado 'la ruta de las fuentes' que, saliendo y muriendo en el pueblo, va visitando los manantiales que dan nombre al pueblo entre lugares de interés natural, paleontológico (huellas de dinosaurio) y los arqueológicos y etnográficos que tratamos.

Tuvo la iglesia larga planta rectangular con cabecera en el sudeste. Del edificio religioso se conservan las paredes NE y NW. Aparentemente las paredes SE y SW así como otra interior que separa en dos espacios la nave son del último uso que se dio a la estructura, cuando habría perdido ya su función religiosa. A ello remite la austera puerta y los diminutos ventanucos cara al sur y sudeste, más propios de una humildísima vivienda o, mejor, encerradero que de lugar sagrado. Otro dato que apunta a un aprovechamiento posterior de las ruinas de la vieja estructura religiosa es la cubierta, con caída a una sola agua, la sudeste. También indicio de remodelación posterior menos cuidada es la propia fábrica de los muros SE y SW, trabados en seco o con barro, más inconsistentes que las originales NE y NW donde se utilizó un durísimo mortero de cal y estuvieron enlucidas con cal.


Tiene la pared NE al interior una piedra labrada saliente, apoyo para nervios de un arco que separaría el presbiterio y oratorio; al exterior estuvo reforzado por un contrafuerte. La pared NW, más elevada que el resto, se correspondería con la espadaña, aunque nada queda en su estructura que indique tal función salvo su altura. Todas las piedras de las esquinas de los muros originales han sido extraídas, incluido el contrafuerte, sin duda buenos sillares que han servido para la construcción de edificios posteriores.

La cronología de la ermita es indeterminable. La presencia de piedra toba reutilizada en los muros, el contrafuerte, el soporte para el arco interior, el contexto de restos arqueológicos... parecen señalar a los tiempos medievales como los de plenitud de este lugar sagrado, incluso el propio topónimo de La Mora: se ha perdido su advocación cristiana y se remite a un recurrente lugar de vagos pobladores perdidos en el tiempo, los 'moros'. Su género, La Mora, induce a pensar en algún cuento o tradición ligada a un atractivo e infiel personaje femenino... pero nada hemos conseguido aclarar al respecto.

G. Martínez en su estudio de las comunidades de Villa y Tierra sitúa en torno a esta ermita un poblado plenomedieval dependiente de la villa de Magaña. Tampoco extrañaría una fundación más remota... altomedieval, romano tardía incluso: como decíamos arriba el poblado original fue una torre celtibérica y los pocos fragmentos de vajilla de mesa romana localizados en el lugar han aparecido en las inmediaciones de la ermita. Capítulos sueltos de su historia que un ojo agudo puede 'leer' y descifrar, escondidos que están como los molinos circulares reutilizados en la fábrica de sus muros. El complejo etnográfico-arqueológico de La Mina y La Mora es un evocador rincón serrano que atesora, camufladas entre lo que parecen ser pedregales y ruinas, muchas páginas de la historia de nuestra sierra.


Idoubeda oros 2011 etnografía: Nuria MM, Manuel CD, Eduardo AP.
Para esta entrada: Nuria (dibujos AutoCAD), Manuel (análisis cerámicos), Eduardo (texto y fotos)



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lunes 31 de octubre de 2011

ERMITAS DEL ALHAMA: SAN MIGUEL (VALTAJEROS)


Hace ya un par de años que Amador, alcalde de Valtajeros, me acompañó hasta el lugar donde se encuentran los restos de esta vieja ermita. A pesar de que una vez llegados sus restos son evidentes no es fácil para un extraño dar con ellos, camuflados como están entre similares taludes de vegetación y broza que escalonan y separan las majadas labradas.


Para llegar hay que tomar una pista que sale del pueblo dirección oeste, camino que enseguida cambia rumbo sur. Avanzado poco menos de un kilómetro nos asomaremos a un valle, el del río Mayor, que desciende hacia el Alhama y Magaña. Caminando campo a través unos 200m a media ladera entre matorrales y sembrados encontraremos lo que queda de la ermita. Parece que antaño a sus pies pasaba un camino tradicional que comunicaba esta parte de la sierra con las tierras del Duero a la altura de La Losilla y Carrascosa.

Tuvo la ermita planta rectangular con cabecera en el este y acceso por el sur, una entrada que parece se protegió con un porche previo que tenía pared al oeste y el sur, abierto al este. Por la forma en que se ha derrumbado su cabecera es posible que tuviese ábside semicircular. Fue por tanto ermita de nave única en la que los derrumbes apuntan a que estuvo dividida en presbiterio y zona de fieles por una pequeña elevación de piedra. Estas circunstancias, sumadas a características como el alejamiento del pueblo o la propia advocación a San Miguel hacen valorar un posible origen medieval.

Dentro de su actual estado de total destrucción aún se aprecia entre los derrumbes una media de medio metro de alzado de sus muros. Según información oral parece que la ruina se aceleró hace décadas al reutilizar su piedra en la construcción de las majadas inmediatas. En su entorno tejas, cerámicas vidriadas y otras de difícil adscripción cronológica... más la sorpresa, a un centenar de metros dirección al pueblo, de algunos fragmentos de cerámica a mano, lascas de sílex, algunos cantalobos... indicios éstos de una ancestral ocupación estacional, seguramente cabaña prehistórica durante algunos meses levantada en esta acogedora solana del río Mayor, espacio escalonado en majadas para su aprovechamiento agrícola con un denso monte de encinas en la otra orilla y la majestad del Moncayo dominando la salida del sol.


Según nos comentaba Amador, una campanita situada en el lateral sur del campanario de la iglesia-fortaleza de Valtajeros procede de la ermita, así como una imagen de San Miguel que puede verse en su interior. Tiene el campanil de bronce gravada una cruz sobre peana y la advocación a la sagrada familia más el año de fundición: IHS MARIA IOSEPH AÑO 1697. Como buen conocedor de todo lo de su pueblo nos decía Amador que ha sido un campanil viajero: repicó originalmente en San Miguel, con su ruina pasó a la modesta iglesia de Torretarrancho y despoblado éste a finales de los sesenta acabó por recalar en la iglesia-fortaleza del pueblo. De los años de La Torre ha de ser la inscripción a punta de navaja que tiene en el eje del contrapeso de madera: AÑO 1964.


También en la iglesia-fortaleza se conserva el retablo de la ermita, sobre la pared norte, como suele ser habitual en la iconografía de San Miguel coronado por su imagen, la del arcángel guerrero que humilla y derrota al rey de los infiernos, Lucifer. Las representaciones, y por tanto la importancia del arcángel en la vida de Valtajeros trasciende a la propia ermita... la capilla sur de la iglesia tiene paredes y techo íntegramente pintados... ahí volvemos a ver la representación del santo.



Era el 29 de septiembre, festividad de San Miguel, día especial en Valtajeros... o mejor, noche. Recordando Amador sus vivencias de mocete cuenta que se reunía en velada todo el pueblo en torno al vaquero, el cabrero, el de la dula, la encargada de amasar el pan... que esa noche aportaban el pan y un decalitro de vino cada uno... (sí nada menos que diez litros)... una noche de pan, fiesta y... vino, vino para todos, hasta para los chavales que como él estaban espectantes en la puerta del salón... sabían que al final salían siempre unos cuartillos de vino para repartirse entre ellos...



Poco o nada se ve ya en el solar original de la ermita, salvo la belleza natural del paraje de San Miguel que recomendamos... como recomendamos una visita al pueblo de Valtajeros y a su iglesia-fortaleza, bien de interés cultural (BIC) en el que se han invertido esfuerzos y pecunio para su adecentamiento y visita, un edificio del siglo XII que tuvo una excepcional doble función religioso-militar, como el santo que nos ocupa: San Miguel.


Idoubeda oros 2011 etnografía: Nuria MM., Manuel CD., Eduardo AP.
Para esta entrada: Eduardo (texto y fotos)



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jueves 29 de septiembre de 2011

ERMITAS DEL ALHAMA: SAN MIGUEL DE MAGAÑA


Cerramos el periplo por las ermitas de Magaña ascendiendo desde la villa poco más de 500m por la carretera hacia Fuentes de Magaña y San Pedro Manrique. Aprovechando un mínimo rellano en el tajo que cortó el Alhama se construyó esta ermita a la que Gonzalo Martínez otorga categoría de parroquia en época medieval. Se trata de una ermita distante unos 300m del pueblo siguiendo un viejo vial de comunicación y asociada a un barrio desde hace tiempo despoblado al que dio nombre, San Miguel.


El edificio religioso, en el sector superior del barrio, se emplaza en un punto estratégico de las barranqueras del Alhama, controlando río abajo de Magaña, complementando de esta forma un control visual que carece el núcleo central de la villa y su castillo. Es por ello que quizás no es casualidad la advocación al arcángel guerrero, San Miguel.




Tiene la ermita planta rectangular con perfecta orientación este-oeste, de cabecera en oriente y acceso por el sur o, más probablemente, poniente. De sus ruinas se adivina que pudo estructurarse en dos cuerpos, la capilla en el este y delante una especie de porche cara al castillo de Magaña y el pueblo. No hay que descartar que esta diferenciación pueda corresponderse con una nave única dividida en presbiterio y zona de fieles. La cabecera es cuadrangular al exterior que al interior presenta forma semicircular; su fábrica es de piedra trabada con mortero de cal, igual que su proyección en el presbiterio. Estos datos sugieren como probable una datación altomedieval, al menos en origen.

Datos que inciden en una supuesta cronología medieval son los restos humanos que afloran en la parcela inmediata situada al este y sur: hemos visto vértebras, cráneos, mandíbulas, fémures, costillas..., parece que originalmente depositados en tumbas de lajas... pero las cerámicas no son tan concluyentes: fragmentos anodinos desde un punto de vista cronológico, y lo reconocible con seguridad moderno y contemporáneo.

La situación actual de la ermita de San Miguel es de ruina total: se aprecia perfectamente la planta en sector oriental, donde los muros conservan hasta dos metros de altura, en cambio es irrecuperable imaginar el cierre de su sector más occidental al estar arrasado desde los cimientos como consecuencia del trazado y ensanche de la carretera comarcal.





Idoubeda oros 2011 etnografía: Nuria MM., Manuel CD., Eduardo AP.
Para esta entrada: Cristina AP (dibujos autoCAD), Eduardo (texto y fotos)





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viernes 10 de junio de 2011

ERMITAS DEL ALHAMA: SAN SALVADOR (MAGAÑA)



Igual que las dos ermitas de Magaña que ya hemos visto (la Virgen de Barruso y la Verducea) la de San Salvador también fue antaño iglesia de un barrio de la villa, en este caso homónimo, el de San Salvador. Se emplaza unos 300m de Magaña, sobre un camino tradicional, la ruta natural que desciende aguas abajo el río Alhama dirección Cigudosa y entra en La Rioja por Aguilar de Río Alhama. Su entorno es un medio natural excepcional, los cortados y barranqueras del Alhama.






M. Blasco comentaba en 1909 que se ya encontraba en ruinas. Un siglo después aún conserva buena parte del alzado de sus muros, pero ha perdido su cubierta, se ha expoliado el pórtico y recientemente se ha derrumbado parte del sector sudoeste.




Tiene la ermita planta rectangular de nave única con cabecera absidiada en el este y acceso por el sur. Parece que tuvo también una entrada en el norte con arco de medio punto, aunque fue cegada. La fábrica del conjunto fue de mampostería, con piedra labrada en los ángulos (sillarejo) y puntos clave como el pórtico. La cabecera (presbiterio) está algo retranqueada al interior. En la pared contraria, oeste, se colocó la espadaña, con escalera de acceso construida a base de grandes lajas sobresaliendo del frente interior de la pared. Por el este, sur y oeste tuvo sendas entradas de luz que bajo la espadaña era en forma de saetera abocinada.


Parece que la cubierta fue de bóveda de cañón y en la cabecera bóveda de horno; de la primera quedan las impostas, de la segunda el arranque. El vuelo del alero estuvo decorado con canecillos, al menos en el sector occidental junto a la espadaña, donde aún se conservan dos en el lado norte, uno de ellos decorado con una tosca cabeza humana. Hasta hace un par de años también había otros dos en el lado sur pero han desaparecido al derrumbarse parte de ese ángulo de la espadaña.

Una vivienda de Magaña edificada según inscripción de su fachada en 1904 parece que ha reutilizado en su construcción materiales de la ermita de San Salvador (recordemos que en 1909 M. Blasco comenta que la ermita ya estaba en ruinas). Además de algunos sillares, pueden verse en la parte superior de tres de sus esquinas otros tantos canecillos, dos de los cuales están decorados con una cabeza humana similar a la que se conserva en la esquina noroeste de la espadaña; el tercero también aunque en este caso la cabeza tiene cierta forma táurica.


En la base de la pared sur, próxima al pórtico, hay un fragmento de lo que puede ser una estela discoide. No es éste el único dato que apunta a la existencia de un antiguo cementerio junto a la ermita, según comentan en el pueblo parece que durante las obras del trazado de la carretera, que pasa inmediata por el norte, aparecieron tumbas de lajas. La posible estela discoide reutilizada en el pórtico y los abundantes sillares de piedra toba reutilizados en el ábside apuntan a la existencia de un edificio religioso previo al que nos ha llegado, iglesia-ermita que aún así hay que remontar a época pleno medieval.





Idoubeda oros 2011 etnografía: Nuria MM., Manuel CD., Eduardo AP.
Para esta entrada: Nuria (dibujos autoCAD), Eduardo (texto y fotos)


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lunes 30 de mayo de 2011

ERMITAS DEL ALHAMA: LA VIRGEN DE LA VERDUCEA (MAGAÑA)



De los viejos barrios de Magaña uno sigue habitado, el Barrio de Abajo, y como todos tuvo su lugar sagrado, una ermita, la de la Virgen de la Verducea. Sus restos se localizan en el sector sudoeste del barrio, al otro lado del Arroyo del Monte, solapados detrás de una nave agrícola. Su emplazamiento no es fruto del azar, se trata de la entrada natural a la villa desde Valtajeros, la base de un puntal en el que confluyen el arroyo del Monte con el de Fuente Fría poco antes de verter al río Alhama.




La ermita conserva parte de tres de sus paredes. De estos restos se desprende que tuvo planta rectangular de nave única con cabecera en el este (la cuarta pared, perdida) y acceso por el sur. Esta entrada sur aún se aprecia entre las ruinas actuales, cegada o tapiada en un momento indeterminado, seguramente cuando ya había caído en desuso como ermita. Su fábrica es de piedra trabada con barro, revocada con grueso estucado y enlucido exterior. La cronología de estos restos es indeterminable, aunque hay que valorar un probable origen medieval a partir de los datos que proporciona G. Martínez, donde se presenta como una de las seis parroquias de la Villa.


En la prospección del entorno tampoco hay nada que aporte datos nuevos o seguros de la ermita. Haciendo esquina en la pared sur de la nave inmediata, hay una inscripción con las siglas de Jesucristo que remite al siglo XVII, aunque no está claro, ni mucho menos, que tenga que relacionarse con la ermita.



La imagen de la Virgen de la Verducea se conserva en la iglesia parroquial de San Martín de Tours. Según nos contaba Justino, octogenario vecino del Barrio de Abajo, siempre conoció esta ermita en ruinas. Sí recuerda que de niño un día determinado (no recuerda cuál), colgaban un campanil de un árbol y decían una misa a la Virgen de la Verducea en la parroquia de San Martín. Hemos de pensar que este campanil era seguramente el de la vieja ermita, por lo que quizás el edificio estaba coronado por una pequeña espadaña.




Elena Labayen, donostiarra con raíces en nuestra tierra, está preparando un artículo que, según nos ha comentado, aparecerá próximamente en la web Soria-goig. En él se analiza entre otras cosas el origen del nombre Verducea, parece que relacionado con Verdonces, despoblado de la cuenca del Alhama próximo a Castillejo de San Pedro. A él remito a los curiosos adelantando su hipótesis de un origen vasco-navarro que remonta a los oscuros y atractivos tiempos altomedievales.



Idoubeda oros 2011 etnografía: Nuria MM., Manuel CD., Eduardo AP.
Para esta entrada: Eduardo (texto y fotos)


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lunes 16 de mayo de 2011

EL SANTO Y LA BENDICIÓN DE CAMPOS 2011



Cualquiera que haya puesto su empeño en la recuperación de las tradiciones comprenderá la tesitura en que nos vimos el pasado sábado cuando el mismo día y a la misma hora se recuperaba la procesión de San Marcos en Valloria-Las Aldehuelas tras décadas de vacío, y por segundo año se bendecían los campos en la ermita de El Santo de Santa Cruz de Yanguas; el añadido aquí era la circunstancia excepcional de que, tras décadas también se oficiaba misa en El Santo, gracias al nuevo tejado recién estrenado... a cubierto de la lluvia que nos acompañó.
El objetivo de idoubeda etno no es dar cobertura y alimentar una fiesta local, si alegrarnos de la recuperación de una estructura tradicional, la ermita de El Santo, y gracias a ello dar nuevos impulsos al conocimiento de las raíces y las tradiciones. Sabemos del esfuerzo económico que han hecho la Asociación de Amigos de Santa Cruz de Yanguas y el Ayuntamiento, todo encabezado por el alcalde Claudio. Sabemos del empuje fresco que tiene 'la comisión', desinteresada y sacrificada en generar cohesión 'humana' en el pueblo y, en lo que nos toca, habiendo sabido recuperar primero y ahora mantener la tradición de 'los paloteos' y 'la cinta'. Enhorabuena a todos, la semilla que habéis sembrado estos años está por encima de los avatares del tiempo... ermita, bendición de campos, paloteos, cinta... ya no son un romántico pasado del que hablan los abuelos, son realidades propiedad de aquéllos que habéis logrado hacerlas vuestras: unos responsables municipales y sociales, unos paloteadores, unos danzantes... gentes de un pueblo que quiere seguir vivo.
San Isidro adelantó un poco su regalo de mayo, la lluvia. La tradicional procesión, de los pueblos hasta El Santo, se hizo en coche: en El Santo Antonio ofició la misa entre paloteos a la entrada y en el ofertorio... al entrar en vuestra casa Virgen y Madre de Dios primero y después contra el altar... fueron las danzas elegidas, luego la bendición de cara a los pueblos y nuevos paloteos... tronchos que coles... Y después el retorno, con parte del trabajo hecho pero con deberes pendientes: restaurar la puerta, abrir el vano de luz este, 'sacar la piedra' en el interior para que luzca mejor este pequeño santuario del corazón del río Baos, destino preferido en los paseos de las tardes estivales.
Con el deber cumplido idoubeda etno solo lamenta no haber podido desdoblarse y haber acudido a presenciar el choque de insignias, estandartes y cruce de cánticos en honor de San Marcos. César, el año que viene toca Valloria, Dios mediante.
Idoubeda oros 2011 etnografía: Eduardo AP.
Para esta entrada: Javier Sáenz (fotos), Cristina, Divi, Espe, Hugo, Juanje, Mamen, Toño y Yoli (paloteadores), Eduardo (texto y fotos)
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domingo 24 de abril de 2011

ERMITAS DEL ALHAMA: LA VIRGEN DE BARRUSO


Son las barranqueras del Alhama con la villa de Magaña y su castillo el marco de la ermita de la Virgen de Barruso. Ubicada en la ladera sudeste del castillo parece que antaño fue la iglesia de uno de los barrios de la villa, el de La Solana. Villa y barrios rodean el cerro estratégico que han conformado el Alhama y uno de sus barrancos de la margen izquierda, el arroyo de Fuente Fría. En torno a cerro y castillo confluyen los viejos caminos de las aldeas de su Tierra y a su alrededor se ordenaron la Villa (oeste) y sus barrios (norte y este). Como todo este sector de la Serranía Ibérica Magaña sobrevive a la despoblación con un puñado de vecinos, no así sus barrios, desde hace muchas décadas despoblados y en los que solo se mantienen en pie algunos muros de lo que fueron sus iglesias hoy convertidas en ruinas con categoría de ermitas, San Miguel y San Salvador.


No es el caso de la ermita de Barruso, bien conservada y recientemente restaurada, quizás por estar inmediata al pueblo y, sobre todo, por tratarse de la patrona local. Puede accederse a ella desde la carretera a la altura del cementerio, aunque aconsejamos hacerlo dando un corto paseo, poco más de 200m, por camino empedrado que sale de la parroquia de San Martín y recorre el tercio inferior de la ladera meridional del castillo.

Tiene la ermita planta rectangular de nave única con cabecera absidiada en el este. El acceso se hace por el sur, con puerta coronada por arco de medio punto dovelado. En la esquina sudeste se adosó una sacristía con puerta al presbiterio. Delante del pórtico un muro cierra un amplio espacio a cielo abierto. El interior de la nave se cubrió con bóveda de cañón apuntado reafirmado por arcos fajones y pilastras. La cabecera es absidiada y está cubierta por bóveda de horno y testero plano. Por el exterior la cubierta es a dos aguas. En las paredes se abrieron algunos vanos, en la este a modo de saeteras, una de ellas con inscripción: SCM MARIA; el resto aparecen cegados, una ventana abocinada en la sur y un acceso con arco de medio punto dovelado en la norte. Corona el frente meridional una espadaña de tres vanos para otras tantas campanas.

En el interior la nave se divide en tres espacios, presbiterio, oratorio y coro. El primero, que coincide con la cabecera semicircular absidiada, está presidido por el retablo que tiene por imagen central a la Virgen de Barruso. Las paredes norte y sur, así como la bóveda, se cubrieron con pinturas murales: la Trinidad, San Miguel, la Sagrada Familia... A media altura de la pared norte cuelgan reproducciones de brazos, pies, muletas... ofrendas de devotos tras la petición de algún favor o promesa. Del coro destaca un precioso artesonado... aún se conservan algunos puntos policromados en tonos y colores muy del gusto del siglo XIX.

Aunque se ha propuesto para la ermita un posible origen prerrománico, parece que los elementos más antiguos de su estructura son románicos y datan de mediados del siglo XII, construcción original que ha sufrido remodelaciones posteriores. Especialmente importantes parecen las realizadas a finales del siglo XVIII o principios del XIX y la última restauración de 1996, que son las que han dado a la ermita su aspecto actual. Muchos más son los elementos de la ermita que podrían citarse, detalles interiores que muestran su devenir a través de los siglos, desde los ya comentados para su origen que remiten a los oscuros y atractivos tiempos de la formación de la Comunidad de Villa y Tierra de Magaña, hasta los más numerosos de los últimos siglos: el calvario exterior en piedra tallada, la pila de alabastro de la sacristía, la de agua benditera a la entrada... En definitiva, un recorrido por los gustos religiosos y los recuerdos de las gentes de Magaña a lo largo del tiempo, especialmente de los últimos siglos.

Cuenta la tradición que la Virgen, Nuestra Señora de Barruso, fue traída de Antequera por un pastor. La imagen pasa el verano en la iglesia parroquial de San Martín de Tours y el resto del año en su ermita. Es durante la pascua de mayo cuando se lleva en procesión de la ermita a la iglesia y el penúltimo domingo de agosto invierte el camino. Antaño se hacía la procesión de retorno en septiembre pero para que pudiesen asistir muchos veraneantes se fijó la fecha de agosto.


Idoubeda oros 2011 etnografía: Nuria MM., Manuel CD., Eduardo AP
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