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lunes, 17 de marzo de 2025

OBJETIVO ESCOBILLAS. CAMPAÑA 2024

 En el antiguo Santuario de la Virgen de Escobillas el sueño ya no es un sueño, a lo largo de 2024 la realidad del pasado ha ido asomando con un primer gran paso... 

Con permiso para el seguimiento arqueológico desde principio de la primavera, avanzada ésta comenzamos las actuaciones de desbroce y limpieza del entorno del Santuario: la cascada, el humedal/manantial, el camino ascendente del barranco del Palancar y lo que se atisbaba de la estructura. En la primera mitad del verano, ya con la aportación (+curiosidad, +interés, +ilusión, +trabajo) del voluntariado local y comarcal, se clarificó y delimitó la estructura del edificio, principal objetivo arqueológico de la campaña. Mención especial merecen la young people, la no tan joven gente (discreta y muy efectiva) y nuestro gran senior, Claudio. Finalmente, en otoño, en previsión de la propuesta de intervención para el presente 2025, realizamos un pequeño sondeo en el interior de la cabecera para atisbar qué nos podríamos encontrar en ella.

El avance principal de la campaña 2024 ha sido la delimitación de la estructura que conformó el Santuario. Lo que hemos sacado a la luz son los muros perimetrales de un edificio de 22 m de longitud por 8 m de ancho. Es de canónica orientación cristiana: oeste-este, con cabecera en el este. Del empaque de su estructura son prueba los 6 contrafuertes que dispuso, uno en cada esquina, más uno en cada lado largo hacia la mitad de su longitud.

Estos dos contrafuertes centrales están ligeramente desplazados al este, y parecen ser un punto de inflexión en el edificio, o al menos eso se podría deducir de la potencia de sus muros. Hacia el este, la cabecera del edificio religioso, tienen un metro de potencia, en cambio hacia poniente, el frente exterior del muro se retranquea 15 cm, siendo de 0,75 m el grosor atestiguado en el muro oeste.



Los muros son de mampostería, siendo el material base bloques de piedra pizarrosa gris, muy quebradiza y de fácil laminado, aunque compartiendo alzado con areniscas cementadas y cantos de río. Es característico en todos los derrumbes un mortero hecho con arena amarillenta. Con este tipo de mortero se asentaron las piedras de los muros y también se enlucieron con él las paredes, tanto las interiores como el interior del edificio.

En el alzado de la cabecera (muro este) parece que hubo un elemento estructural. Estuvo realizado con el ladrillo tradicional de módulo fino. Cada ladrillo estuvo trabado con los demás por una gruesa capa de mortero de cal, muy blanca, bien diferente del mortero amarillento que recubría las paredes. Pudo tratarse de un vano o quizás también una hornacina.

 

Más difícil explicación tiene, a día de hoy, otro elemento de la estructura del edificio que forma parte de la pared sur: a un par de metros del contrafuerte central sur se proyecta paralelo otro muro algo más de un metro. Una incógnita que, cuando se afronte la limpieza y desescombro de este frente principal, confiamos en desvelar.

El muro que sí confiamos en documentar y explicar su función es el que ha aparecido en el sondeo de la cabecera. A 1,1 m de su frente interior aparece un paramento que ha de relacionarse con el altar o una gran repisa que iba de lado a lado adosada a la cabecera del presbiterio. 

Pero esto último es ya Objetivo Escobillas 2025 en el que, con vuestro apoyo, pronto confiamos afrontar y avanzar, o lo que es lo mismo, descubrir y disfrutar.

 


Para los más atrevidos, curiosos y/o soñadores, más Objetivo Escobillas:

http://www.idoubeda.com/2010/02/ermitas-en-el-baos-la-virgen-de-las.html

https://idubeda.wordpress.com/2015/01/30/ermitas-en-el-baos/

http://www.idoubeda.com/2023/12/objetivo-escobillas-el-santuario-de-la.html

 Idoubeda oros 2025


Idoubeda oros 2024-2025 Escobillas: Eduardo AP, Noemí RR, Antonio LC, Asociación de Amigos de Santa Cruz de Yanguas (cabezas rectoras para Escobillas: Toño, Mamen y Santi) y las creadoras en redes (Paula y María) 

Para esta entrada Eduardo (texto y fotos), Antonio (telegrametría)

miércoles, 27 de diciembre de 2023

OBJETIVO ESCOBILLAS (El Santuario de la Virgen de las Escobillas)



En Santa Cruz de Yanguas nos estamos planteando emprender un sueño...

Parece que al menos desde la Baja Edad Media hay evidencias de vida en lo que fue el Santuario de la Virgen de las Escobillas, patrona local. Este edificio religioso, algo más que una ermita por su categoría de santuario, tuvo abundantes posesiones, siendo un elemento de poder local y comarcal hasta las desamortizaciones del siglo XIX. Hasta esas fechas se pugnaba (y pagaba) por conseguir el cargo de santero, pues suponía gestionar dichas posesiones, con el beneficio económico que conllevaba. No en vano periódicamente un representante eclesiástico, un visitador, venía al santuario a supervisar las cuentas.


Las citadas desamortizaciones arruinaron la dinámica económica y vital de la ermita, que perdió el cargo de santero al no querer ser asumido por nadie, y prácticamente estar abandonada y en ruina desde hace más de un siglo. Los más mayores solo llegan a recordar cierta altura de las paredes a cielo abierto y alguna peana en la cabecera. La ruina fue ya total hace más de medio siglo como consecuencia del trazado de la pista forestal que entra en el monte y la atraviesa, aprovechándose su piedra en la construcción de la pista. Hace algo más de una década, la rehabilitación de dicha pista incidió en la destrucción de lo que quedaba.

Poco es lo que parece que pueda quedar hoy de su planta, que se atisba rectangular de canónica orientación este-oeste, de la sacristía que parece que se le adosaba, de la casa del santero, del puente que salvaba el barranco del Palancar, con cascada de agua incluida y manantial de aceite convertido en agua por impiedad mercantilista del santero (o eso dice la tradición). Es más, por no quedar ya no se ve agua en el manantial, ni tampoco salta por la cascada, pérdida que habría que atribuir a la cada vez más escasa lluvia y nieve que nutre los manantiales y barrancos de nuestro monte.


Aún así, no queremos que un símbolo local (Santa Cruz) y comarcal (Comunidad de Villa y Tierra de Yanguas) se quede en el más absoluto olvido. La receptividad por parte de los que escriben ya el presente y van a escribir el futuro (nuestros jóvenes) para intentar documentar y conservar este patrimonio va a ser clave en nuestro "objetivo Escobillas", que confiamos salga adelante en unos pocos años.


Para los más atrevidos, curiosos y/o soñadores, más Objetivo Escobillas:
http://www.idoubeda.com/2010/02/ermitas-en-el-baos-la-virgen-de-las.html
https://idubeda.wordpress.com/2015/01/30/ermitas-en-el-baos/





Idoubeda oros 2023 etnografía: Eduardo AP
Para esta entrada Eduardo (texto y fotos)

lunes, 16 de mayo de 2011

EL SANTO Y LA BENDICIÓN DE CAMPOS 2011



Cualquiera que haya puesto su empeño en la recuperación de las tradiciones comprenderá la tesitura en que nos vimos el pasado sábado cuando el mismo día y a la misma hora se recuperaba la procesión de San Marcos en Valloria-Las Aldehuelas tras décadas de vacío, y por segundo año se bendecían los campos en la ermita de El Santo de Santa Cruz de Yanguas; el añadido aquí era la circunstancia excepcional de que, tras décadas también se oficiaba misa en El Santo, gracias al nuevo tejado recién estrenado... a cubierto de la lluvia que nos acompañó.
El objetivo de idoubeda etno no es dar cobertura y alimentar una fiesta local, si alegrarnos de la recuperación de una estructura tradicional, la ermita de El Santo, y gracias a ello dar nuevos impulsos al conocimiento de las raíces y las tradiciones. Sabemos del esfuerzo económico que han hecho la Asociación de Amigos de Santa Cruz de Yanguas y el Ayuntamiento, todo encabezado por el alcalde Claudio. Sabemos del empuje fresco que tiene 'la comisión', desinteresada y sacrificada en generar cohesión 'humana' en el pueblo y, en lo que nos toca, habiendo sabido recuperar primero y ahora mantener la tradición de 'los paloteos' y 'la cinta'. Enhorabuena a todos, la semilla que habéis sembrado estos años está por encima de los avatares del tiempo... ermita, bendición de campos, paloteos, cinta... ya no son un romántico pasado del que hablan los abuelos, son realidades propiedad de aquéllos que habéis logrado hacerlas vuestras: unos responsables municipales y sociales, unos paloteadores, unos danzantes... gentes de un pueblo que quiere seguir vivo.
San Isidro adelantó un poco su regalo de mayo, la lluvia. La tradicional procesión, de los pueblos hasta El Santo, se hizo en coche: en El Santo Antonio ofició la misa entre paloteos a la entrada y en el ofertorio... al entrar en vuestra casa Virgen y Madre de Dios primero y después contra el altar... fueron las danzas elegidas, luego la bendición de cara a los pueblos y nuevos paloteos... tronchos que coles... Y después el retorno, con parte del trabajo hecho pero con deberes pendientes: restaurar la puerta, abrir el vano de luz este, 'sacar la piedra' en el interior para que luzca mejor este pequeño santuario del corazón del río Baos, destino preferido en los paseos de las tardes estivales.
Con el deber cumplido idoubeda etno solo lamenta no haber podido desdoblarse y haber acudido a presenciar el choque de insignias, estandartes y cruce de cánticos en honor de San Marcos. César, el año que viene toca Valloria, Dios mediante.
Idoubeda oros 2011 etnografía: Eduardo AP.
Para esta entrada: Javier Sáenz (fotos), Cristina, Divi, Espe, Hugo, Juanje, Mamen, Toño y Yoli (paloteadores), Eduardo (texto y fotos)
copyright idoubeda 2011

domingo, 21 de noviembre de 2010

EL TRENZADO DE LA CINTA EN SANTA CRUZ DE YANGUAS


Idoubeda etno abre un camino nuevo en sus objetivos de recuperación, documentación y divulgación del patrimonio etnográfico serrano: el folclore. Son sobradamente conocidos los rituales conservados en San Pedro Manrique y su entorno por su excepcionalidad (paso del fuego, móndidas...) pero no son los únicos, hay un folclore común en toda la comarca, por lo general rituales festivos, que en cada pueblo tienen alguna particularidad propia: mayos, rondas, ramos, etc. Dentro de la tradición comarcal ciertas costumbres sobrepasan el listón de lo generalizado y, sin ser exclusivas, si cuentan con un importante grado de singularidad.

Publicamos hoy la noticia de uno de estos casos, la recuperación, medio siglo después de su última representación, de un baile/danza tradicional conservado en la memoria de un rincón de la Serranía Ibérica, Santa Cruz de Yanguas. El trenzado de la cinta no es exclusivo de Santa Cruz, sabemos que se hizo también en Oncala, donde parece que aún conservan en un rincón de la iglesia el mástil o, como denominan en La Rioja, el árbol en torno al que giran los trenzadores. También se representa en otras localidades de Soria, La Rioja -especialmente en Cameros-, Aragón, Cataluña... muchas veces fundidos con otros modos de hacer y bailar.

Estaba el trenzado de la cinta en Santa Cruz muy relacionado con los paloteos, eran los mismos mozos y mozas los que danzaban y ambos estaban vinculados directamente con la festividad de la Virgen de las Escobillas, el 8 de septiembre. Los paloteos parece que se bailaban en más ocasiones, a criterio de los mozos y solicitudes del ayuntamiento, los vecinos, etc., sin embargo la cinta era un baile más 'oficial', solo se trenzaba el día de la festividad de la Virgen de las Escobillas y no todos los años, nos cuenta Félix Jiménez.

El trenzado de la cinta de Santa Cruz consiste en ejecutar una danza en torno a un mástil de unos 3m de altura del que cuelgan 8 cintas de otros tantos colores. Cada cinta es sujetada por un mozo o moza que, dando vueltas en torno a mástil y cruzándose entre ellos, configuran en el tercio superior del árbol un colorido trenzado por el cruce de las cintas. Llegados a un punto, y al ritmo de la música se invierte el proceso, el destrenzado, hasta quedar como al principio, libre el árbol de las cintas. Cualquier fallo en los pasos de un solo trenzador supone una anomalía en la armonía del trenzado y, a veces, la imposibilidad del correcto destrenzado y por tanto de finalizar la danza.

Coincidiendo con la celebración en Santa Cruz de Yanguas del Otoño en Tierras Altas, se ha recreado este fin de semana la danza (20 de noviembre de 2010), ejecutada por primera vez desde que se dejara de hacerlo hace medio siglo. Una jornada festiva en la que el sol de invierno ha ayudado a una representación vistosa mezclada con una gastronomía tradicional acorde a la frescura serrana (caldereta de migas, choricillos, costilla y tocinillo). Se ha conseguido gracias al esfuerzo y empeño de todo el pueblo que ha creído en ello a pesar de las muchas dificultades que conlleva la documentación y los ensayos; hace falta poner mucha voluntad cuando los lugares de residencia de buena parte de quienes han participado en esta recuperación distan muchos kilómetros. No vamos a dar nombres de quienes han estado empujando día a día, sea desde el pueblo sea desde su casa lejos de Santa Cruz, sí el de quien representa a todos, el alcalde Claudio, que confió en su comisión de desarrollo y cultura. También el de Fernando, gaitero para el caso, y folklorista de la música soriana que ha recuperado el corazón de nuestras danzas, su música. Vital ha sido, por último, Concha, gerente del plan de dinamización del producto turístico de Tierras Altas, que apostó y sigue apostando por la revitalización comarcal plasmada en Santa Cruz en el potencial etnográfico-cultural que atesora la memoria de nuestros mayores.

Idoubeda oros 2010 folclore de SCY: Juanje, Espe, Isabel, Yoli B., Hugo, Divi, Cristina y Toño (trenzadores), Vicente (video), Claudio y muchos más (cocina), Cristina, Mamen, Juanje, Espe, Toño (intendencia, compras, etc.), Claudio, Javier SM., José Luis SM., Toño y Valeriano (diseño mástil)

Para esta entrada: José Antonio MM. (documentación y alma) Félix JJ. y Valeriano dO. (documentación), Eduardo (documentación, texto y fotos)

sábado, 15 de mayo de 2010

LA BENDICIÓN DE CAMPOS EN SANTA CRUZ DE YANGUAS



Hoy, 15 de mayo, San Isidro, se ha vuelto a reescribir una página casi olvidada en Santa Cruz de Yanguas. Desde mediados de los sesenta no se subía a la ermita de El Santo a bendecir los campos; hoy se ha vuelto a repetir como se hizo durante siglos; repiten adultos que lo hicieron de niños como lo habían hecho sus abuelos y los abuelos de sus abuelos. Por primera vez en el siglo XXI las campanas de la iglesia han convocado a los vecinos para propiciar una buena cosecha y se ha subido el kilómetro largo que separa Santa Cruz de la ermita en procesión presidida por un estandarte con cruz, los paloteadores más el cura y el alcalde.





El día ha salido difícil, nubes y claros que alternaban chaparrones y sol, algo de nieve en los altos y una cortina de lluvia desde el oeste que ha amenazado a los romeros hasta el mismo Santo. Ha sido aquí donde al fin se ha mezclado la lluvia con el agua bendita del cura para fertilizar el territorio de los tres pueblos, que a la postre era lo que se pedía al patrón de los agricultores, aunque a todos hubiese gustado que se contuviese un ratito, lo justo hasta volver al pueblo.



Anécdotas aparte, ha sido una mañana feliz. La entrada de los paloteadores desde la plaza, con danza a la patrona local en el pórtico de la iglesia "al entrar en vuestra casa, virgen y madre de Dios...". Nervios contenidos y aplausos, alegría en el pórtico. Antes de la misa y ante el altar, otro baile, "contra el altar...", mediada la misa uno más "la hoja del pino..."; golpes de palos de acebo, cruces firmes y secos, seguridad en los paloteadores que se han llevado el más sentido reconocimiento envuelto en la sonoridad de la bóveda de la iglesia.


Al salir del pueblo sol, camino de El Santo. En la ermita del Pilar nueva danza, la más conocida y repetida, "tronchos que coles...", detrás la cortina de lluvia, delante el ascenso a la ermita que se ha hecho rápido. Y arriba bendición a los campos de los tres pueblos, Valdecantos y Villartoso al sur, Santa Cruz al oeste... y paraguas para la lluvia, San Isidro condescendiente con la petición de agua aunque con un poquito de antelación, la justa para llegar a casa. Pero antes la última danza, "los estudiantes..." y el último dato que nos aclaró Toño, el cura, la peana de la esquina sudeste, que tanto nos intrigó al descubrirla es posible que se corresponda con la base de una pila de agua bendita. En la bajada un deseo en el ambiente: que al año que viene la misa sea como antaño, en la ermita, y que pueda hacerse a cubierto, con la techumbre restaurada.





Idoubeda oros 2010 Santa Cruz de Yanguas: Cladio MU., Vicente Carlos IG., Esperanza MV., Cristina LA., José Antonio MG., Eduardo AP.

Paloteadores: José Antonio MG., Cristina LA., Elena CA., Ana CA., Yolanda AP., Esperanza MV., Yolanda BV., Isabel SG.

Para esta entrada: Eduardo (texto y fotos)

domingo, 9 de mayo de 2010

ERMITAS EN EL BAOS: EL SANTO (II)



Inauguraba Idoubeda oros el tema de las ermitas hablando de la de El Santo, en Santa Cruz de Yanguas, y de la intención del Ayuntamiento de la mano de su comisión de desarrollo y cultura, de recuperar la tradicional bendición de campos y de adecentar la misma para el acontecimiento. Durante este sábado y domingo, previo a San Isidro, hemos sido testigos de cómo se ha llevado a cabo la limpieza. Gracias al esmero que se ha puesto se han podido documentar numerosos datos que aportan interesantísima información sobre la estructura y acabado de la ermita.


Gracias al interés de los vecinos hemos sabido también de algunos otros datos como la conservación de la romería hasta mediados de los sesenta, quizás hasta 1965 ó 1966. Parece que un Cristo en madera policromada que estuvo en la ermita de la Virgen del Pilar y que hoy se conserva en la pared norte del presbiterio de la Iglesia de Santa Cruz pudo proceder de esta ermita. Más insegura es la información que nos proporcionaron en el pueblo y que asocia como advocación de nuestra ermita a San Odón y San Senén.

Volviendo a la la limpieza que se acaba de hacer, muchos y substanciales son los datos. En el porche de entrada se ha sacado al descubierto un empedrado tradicional en el que se dibujó como motivo geométrico una rueda de 12 radios; para alcanzarlo se ha desescombrado una capa de derrumbe de unos 20cms correspondiente al tablizo y la teja de la cubierta. Como umbral sobre elevado de acceso a la capilla limita la puerta una potente base de madera de roble en la que se apoyan las jambas laterales de sillarejo.



En la capilla se han desescombrado unos 30-40cms de potencia media, al iniciar el trabajo un laberinto de fresno, zarzas y otras malezas. La superposición de materiales permite reconstruir la cubierta: el derrumbe de vigas, tablizo y teja se superponía al cañizo y yeso que embellecía el interior del techo de la ermita. Bajo el cañizo estaba una capa de arcilla apelmazada y uniforme por toda la capilla; esta solera previa al suelo conserva superpuesta en la esquina sudeste una laja plana, con seguridad recuerdo del suelo original que, por una razón que se nos escapa, fue levantado en su integridad. Muy probablemente se extrajeron las lajas una vez abandonada la ermita para su reaprovechamiento en la construcción. En definitiva, el suelo se componía de grandes lajas planas asentadas sobre la roca base con una solera de tierra arcillosa.

Como decíamos meses atrás, la cabecera de la ermita está en el norte. Al limpiar el altar se han puesto al descubierto dos momentos constructivos. Un altar central original de 1m de altura, 0'90 de profundidad y 2'07m de frente. Parece que en un momento posterior el altar se extendió a todo el frente con la misma profundidad aunque dejando las proyecciones laterales ligeramente rebajadas con unos 0'90m de altura. Todo el frente del altar está precedido de un escalón de unos 10cms de alto que separa el espacio de oficio del sector de los fieles a modo de presbiterio.



Altar y paredes se recubrieron con al menos 5 capas de encalado además de un primer revoque sobre la piedra. Sobre la segunda capa (por orden de antigüedad) se dibujaron toscas figuras a lápiz grueso o tiza roja; su aspecto es geométrico y dan la impresión de grafitos improvisados, casi infantiles, aunque no son de localización puntual pues asoman en diferentes lugares de las paredes excepto la norte. En el altar también se ha atestiguado pintura, en este caso uniforme: roja sobre el primer enlucido del frente del altar, azul añil en la pared que se superpone al mismo.


Un último dato falta de interpretar: en la esquina sudeste, fijando precisamente la única laja conservada del suelo original, se superpone una especie de peana. Está hecha de cemento, se eleva unos 20 cms. del suelo y su superficie superior, algo inclinada, tiene unos 40cms de lado. No sabemos su función, pues no parece el sitio más adecuado para tener una imagen, además no es plana. Confiamos en que algún abuelo del pueblo recuerde algún dato que nos lo aclare.


Finalizamos esta segunda parte de la ermita de El Santo animando a todos aquellos que lean esto antes del próximo día 15, San Isidro, a participar en la romería. Felicitamos al Ayuntamiento y a su Comisión Cultural por su sensibilidad en la recuperación de sus tradiciones y por ampliarla al trabajo de pico, pala y podón, nos consta que desinteresado, gracias al cual se ha podido documentar y adecentar el espacio de El Santo, un trocito de la historia de Santa Cruz de Yanguas y de su arquitectura tradicional recuperados.



Idoubeda oros 2010 Santa Cruz de Yanguas: Claudio MU., José Antonio MG., Esperanza MV., Cristina LA., Vicente Carlos IG., Mercedes TB., Eduardo AP.
Para esta entrada: Eduardo (texto y fotos)

viernes, 19 de febrero de 2010

ERMITAS EN EL BAOS: LA VIRGEN DE LAS ESCOBILLAS


Dos grandes procesiones anuales había en la vieja Comunidad de Villa y Tierra yangüesa que atraían en romería a gentes de toda la Comunidad, la del Cristo de la Villa Vieja en Yanguas y la del Santuario de la Virgen de las Escobillas en Santa Cruz. A ambas se acudía a lomos de caballería desde todos los rincones de Tierra Yanguas con las banderas y estandartes de pueblos y parroquias. Este hecho habla por sí mismo de la importancia de esta ermita. Pero son más los datos que inciden en su peso comarcal, por ejemplo sus posesiones que llegaban a pueblos como Camporredondo o los numerosos censos (préstamos) que obligaban al Ayuntamiento y algunos vecinos. Evidente es en este sentido la documentación existente sobre el arriendo del puesto de santero, posición deseada por la que se pagaba para conseguir la gestión de los bienes del santuario. Cuentan que solía ser un matrimonio el encargado pues la tradición habla tanto de santero como de santera, gente siempre muy pudiente de Santa Cruz.



Sus restos se localizan a unos 2 kms de Santa Cruz de Yanguas dirección oeste, a la entrada del monte, sobre el camino tradicional que desde el pueblo remonta el río Baos hacia los Cameros, hoy pista forestal que llega hasta el alto de Piqueras. El entorno cuenta con algunas particularidades que sin duda ayudan a entender este sitio como singular y sagrado. Una pared rocosa protegiendo lugar y ermita en cuya base manó antaño una fuente de aguas ferruginosas identificable hoy por los juncos que todavía delatan el viejo manantial. El propio barranco, denominado del Palancar, cuya torrentera inmediata a la ermita cae en pequeños saltos. El lugar mismo, en la margen izquierda del Baos, la solana, elevado y dominando el lecho del río que fluye unos 200m por el sur, con el emplazamiento de la ermita entre los pequeños cortes rocosos que el torrente del barranco ha ido erosionando y modelando.


Poco se sabe de cómo era la ermita, solamente algunos detalles recogidos de viejos documentos, generalmente económicos, como los que mencionan los dineros destinados a reparaciones del inmueble; así sabemos la existencia de un balcón de madera situado encima del pórtico. Este dato, sumado a algunas referencias que dicen que la ermita tenía aneja la vivienda del santero, nos hace imaginar que pórtico y balcón fueron el eje del conjunto con la vivienda al oeste y la estructura religiosa al este. Sobre el terreno aparece como evidente la forma alargada de la ermita cuyos derrumbes alcanzan el lecho del torrente. También claro es el acceso, por los datos referidos porticado, situado en el extremo oeste de la ermita. También hay referencias a una sacristía adosada; lógicamente debería estar junto a la cabecera y más que probablemente en el norte. Aún se recuerda que el terreno inmediato por el sur estaba empedrado, con un pequeño puente de piedra dirección Santa Cruz salvando el torrente del barranco. La fuente estaba al oeste, más allá de la supuesta vivienda del santero, a unos 2 m de la base rocosa; aún crecen los juncos propios del humedal. No se recuerda que tuviese una construcción o forma determinada; parece que era un simple manantial con algunas piedras delimitando el punto o pocita con el afloramiento del agua.

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De su interior sabemos la anchura a partir de la de las rejas que separaban el presbiterio de la zona de los fieles y que fueron reutilizadas en la iglesia de Santa Cruz donde aún se conservan bajo el coro. En total poco más de 7m si sumamos a los 6m del enrejado el ancho de las paredes. También hay que imaginar a la ermita una espadaña o, al menos, una estructura donde ubicar la pequeña campana que también se conserva en la iglesia del pueblo. Una inscripción fecha su fabricación, 1699, e incluye la advocación a la Sagrada Familia (JHS MARIA JOSEPH) y la decoración de una cruz de Caravaca. También sabemos que en las dos esquinas de la cabecera había sendas peanas que sostendrían las imágenes de algún santo.



Durante el otoño pasado se mejoró el firme de la pista y, por desgracia, la maquinaria pesada desbordó en este punto el camino, penetrando y arrastrando los derrumbes a la altura de lo que fue el frente del pórtico y la estructura occidental. Esta destrucción, ya irreparable, ha aportado un mínimo de información, como la evidencia del uso de ladrillo tradicional que por la gruesa capa de mortero de cal que recubre una de las caras entendemos que se utilizó en suelos. No sería extraño su uso en el vuelo de los aleros o incluso como marco de ventana o arco de puerta. La evidencia también de un sillar de fragmentos menudos de cascajo encementado, similar a los utilizados en el pórtico de la iglesia de Santa María de Yanguas, además de otro sillar de toba, remiten a usos constructivos que transcienden por antiguos a los de la mayoría de ermitas comarcales, generalmente del XVIII o, todo lo más, del XVII.





La antigüedad de esta ermita está fuera de dudas por la documentación existente sobre ella. Ya Luis Camporredondo menciona en su Miscelánea un documento de 1451 en el que se habla del Santuario de la Virgen de las Escobillas. También Félix Jiménez ha trabajado con sus libros de cuentas del siglo XVII donde se menciona y se remite a libros de asientos más antiguos. Por la información conocida es indudable que el Santuario de la Virgen de las Escobillas tuvo una vida podríamos decir que boyante hasta las desamortizaciones de mediados del XIX o algo antes, pues parece que la Guerra de la Independencia también le afectó. Sus posesiones hacían rentable la gestión por lo que salía a subasta el puesto de santero y que se pagaba por el arriendo; en 1736 se pagaron 153 reales en este concepto. La Iglesia controlaba dicha gestión acudiendo a revisar las cuentas periódicamente el propio obispo, o en su defecto un visitador.


Con las desamortizaciones y la consiguiente pérdida de posesiones llegó una rápida decadencia. Muy mermada en terrenos, el puesto de santero ya no fue rentable, hubo entonces que pagar a una persona para la función. Al no poderlo mantener pronto se quedó la ermita sin santero, estando entonces el cura de Santa Cruz obligado a subir todos los domingos a decir misa. Cuentan en el pueblo que un domingo dejó de subir y, como castigo divino, a las dos semanas el cura murió. Desde entonces la ermita se abandonó llevándose la imagen de la Virgen a Santa Cruz donde hoy preside el retablo y se saca en procesión el día de la fiesta. Ninguna persona viva ha conocido la romería aunque los más mayores aseguran que sus abuelos y en algún caso sus padres sí lo vivieron. Debió perderse esta tradición a finales del XIX o, tal vez, a principios del XX. Sí que se han conocido todavía algunas paredes con varios metros de altura, las peanas laterales, el empedrado exterior, el puentecillo... hasta que se desmanteló definitivamente durante la construcción de la pista que sube a Piqueras y con la reutilización de su piedra en la construcción de la Casa del Cura en Santa Cruz, todo ello hace unos 50 años.


Poco se recuerda de la romería salvo el hecho de su equiparación con la de El Cristo de la Villa Vieja y que entre las actividades no faltó la comida campestre. Hay quien quiere recordar que era en primavera y que no tenía fecha fija pues variaba en función de la Semana Santa, como la mayoría de fiestas religiosas primaverales. La otra fiesta de la ermita, la de la Virgen de las Escobillas, era el 8 de septiembre, la Natividad de María. En los libros de cuentas se aprecia cómo no se reparaba en gastos: un buen predicador que durante unos años se trajo de Logroño, un importante gasto en pólvora, etc.

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Sí que está muy clavada en la memoria popular la razón por la que decayó la ermita: el castigo por impiedad y egoísmo. Dice la tradición que de la fuente manaba aceite, un aceite que se utilizaba exclusivamente para alumbrar la candileja de la Virgen. Cuentan que la santera, para aumentar sus rentas, comenzó a vender el aceite y que desde entonces dejó de manar y se convirtió en agua. Un milagro de la Virgen que castigó la impiedad de la santera y que acabó por arruinar el Santuario al perderse lo más sagrado del mismo, la fuente de aceite.



Idoubeda oros 2009 etnografía: María LP., Nuria MM., Cristina AP., Manuel CD., Enrique BC., Eduardo AP.
Para esta entrada: Eduardo (texto e imágenes)

viernes, 29 de enero de 2010

ERMITAS EN EL BAOS: LA VIRGEN DEL PILAR

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Poco más de 200m hay de Santa Cruz de Yanguas a la ermita de la Virgen del Pilar. Situada hoy inmediata aunque de espaldas a la carretera que se dirige a Villar del Río, sin duda que antaño el camino tradicional pasaba por el frente de su pórtico. El viejo recorrido aún se distingue camuflado por los arbustos y la broza que, a pesar de las limpiezas ocasionales, año tras año la fuerza de la primavera se encarga de volver a devorar.
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La Virgen, que así se conoce coloquialmente al lugar en el pueblo, mantiene las constantes de las ermitas comarcales, una capilla cuadrada precedida de pórtico de acceso abierto encarando la solana (en este caso el sudeste). El altar de la capilla está en el noroeste y recorre todo el frente con el sector central sobreelevado. Una particularidad de la Virgen es que no tiene hornacina sobre el altar. El acceso se hace desde el porche mediante la habitual doble puerta gemela coronada con arco de medio punto. Tanto capilla como porche conservan el empedrado. Como es habitual el porche es abierto y tiene dos poyos de asiento laterales. El conjunto es rectangular con cubierta a 4 aguas, siendo el frente que cubre el porche el más largo y rebajado.
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Recuerdan en el pueblo que sobre el altar había un sagrario y una virgen pequeñita de alabastro. Esta Virgen del Pilar se encuentra actualmente en restauración; por su tipología se fecha en el siglo XVIII, cronología que cuadra con los modos constructivos de la ermita. Cuentan que hasta poco antes de la mitad del siglo pasado el sagrario estaba cubierto por unos bordados que hacían la Edubiges y la Pilar, dos mujeres pudientes que no necesitaban ir a trabajar al campo, de ahí que entre sus ocupaciones estaba la de colaborar en la iglesia con estas labores.

También hasta poco después de mediados del siglo pasado el día de Jueves Santo se iba en procesión hasta la ermita recreando un Calvario. Un Nazareno con vestido marrón y corona de espinas, papel que dicen hacía siempre el tio Emiliano, recorría el trayecto de ida y vuelta a la ermita con una gran cruz que hoy se conserva colgada bajo el coro de la iglesia parroquial. Los fieles locales hacían el recorrido rezando y acompañando al Nazareno que representaba el via crucis con las tres caídas incluidas.

Esta tradición ligada a la pasión de Cristo y la Semana Santa hace pensar que quizás esta ermita fuese, antes que Virgen del Pilar, un antiguo Humilladero del que sólo sabemos que existió uno en el entorno de Santa Cruz, pero no dónde; como todos los humilladeros más que probablemente estaría a la salida del pueblo, como es el caso. Pero esta idea es sólo una hipótesis a día de hoy imposible de contrastar. Nadie en el pueblo recuerda ni sabe nada de este Humilladero local del que sólo Felix Jiménez tiene referencias por su mención en alguno de los documentos antiguos que han pasado por sus manos.
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La Virgen del Pilar es hoy ermita y capilla del cementerio local, lo que ha garantizado su más que aceptable conservación. Hace algo más de una década se reconstruyó su tejado; el único déficit que puede encontrarse es cierta suciedad que afecta sobre todo al suelo de la capilla al haberse eliminado las puertas, lo que facilita el acceso y uso como refugio nocturno de animales y alimañas.



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Idoubeda oros 2009 etnografía: María LP., Nuria MM., Cristina AP., Manuel CD., Enrique BC., Eduardo AP.
Para esta entrada: Cristina (dibujos autocad), Eduardo (texto y fotos)